lunes, 29 de agosto de 2016

Because music is everything



Canciones que hasta ahora me han ayudado a escribir los últimos capítulos:

Anathema: Barriers

                   Temporary Peace

                    Inner Silence


Battlestar Galactica season 3 Bear McCreary version of All along the watchtower and others


Doctor Who- the long song (the rings of Akhaten)


Portishead- Glory Box

                      Sour Times


Melody Gadot- Our love it’s easy


Vampire Knight Soundtrack (so, so silly)


Radiohead: Idiotique

                     The wolf at the door

                     Morning Bell

                     Living in a Glass House


Miguel Bosé Encanto

                      Azul de Louie

                      Este mundo va


My Dying Bride: Two Winters Only

                             Your River

                              A sea to suffer in



The Gathering: Leaves

                          Amity

                           Strange Machines

                           Sand and Mercury

                            Analogy Park

                            Shrink

                            On most surfaces


Muse: The handler

    Feeling good

    Map of the promablematique

    Uprising


The Beatles Yes, it is

                      She is leaving home

                      Glass Onion (don’t really understand why)



Fiona Apple Dull Tool

                      Fast as you can

                      Shadowboxer

                      Never is a promise


Dream Theater  Space-dye vest

                             Beyond this life

                             Finally Free


Manuel de Falla


Tarrega 


Primer concierto para piano de Brahms Maestoso


Nocturno en C menor de Chopin
 

Serenade de Tchaikovsky 


Beethoven- Moonlight sonata


Puccini Tosca E lucervan le stelle              

                        Final Scene  
       

Lin-Manuel Miranda- Hamilton- One Shot 

Lacuna Coil: Falling 

Nightwish- Musical Movie Imaginareum 

miércoles, 10 de agosto de 2016

Milan Trajkovic, un gesto gentil


   Tengo que hacer un alto para comentar este video. Lo hago porque confirma lo que digo siempre: No todos los hombres son iguales. 
 
   El video muestra Milan Trajkovic ofreciendo su abrigo, en medio de la lluvia, a una voluntaria. No conozco sobre la vida del atleta. A lo mejor, esto fue un “once in a life time thing”. Quizás, no es un hombre “caballeroso” (ciertamente las apariencias engañan), a lo mejor es el mejor ser humano del mundo, no lo sé. ¿Quién sabe?  Puede que gane premios, puede que no. Da igual, con esto, por lo menos, yo lo voy a recordar. 

   Quizás la palabra “caballerosidad” este estigmatizada por los roles de género. Considerándolo así, puede ser que la palabra no sea la más adecuada. Distintos aspectos de lo que son los roles pueden ser asumidos e intercambiados según se desarrolla la relación; es cuestión de negociar y decidir. Desde mi punto de vista, ninguno de los aspectos de los roles es malo en sí mismo, el problema es la imposición del mismo sobre la otra persona. Anyways, ya estoy divagando y de eso podría escribir una monografía; y no tiene que ver en nada, excepto en el uso de la palabra caballerosidad; en el hecho de substituir la palabra caballerosidad por GENTILEZA. 

   No quiero perder mucho tiempo, pero me siento contenta de poder comentarlo, porque soy una feminista que cree en los hombres (si es que hay espacio para mi entre ellas). 

   Como el tema recurrente entre amigas es el machismo en las relaciones, haré solo referencia al video y las relaciones de pareja por un segundo. 

   Muchas veces he dicho: “Tú eres mucho para él”. Luego de escuchar a una amiga que, llorando, me ha contado sus problemas matrimoniales. El “Todos los hombres son iguales”, es una respuesta usual; yo también la he dicho estando molesta. La verdad es que el matrimonio no es fácil. La verdad es que vivimos en una sociedad machista. La verdad es que muchas veces seleccionamos la pareja incorrecta, que durante el noviazgo ignoramos las señales. La verdad es que aprendemos a desconfiar y a hacer pagar los platos rotos a los demás.  Pero no, no todos los hombres son iguales. 

   Un gesto como este, habla de la existencia de hombres considerados, de hombres sensibles y empáticos. Si un hombre es capaz de ser así con una chica "random" que no conoce, imagínate lo que podría hacer por una esposa que se lo merezca. Todavía existen hombres gentiles en el mundo. De que los hay, lo hay. No son todos. Puede que no sea la mayoría. Pero, se pueden encontrar en el camino. La miga está en saberlos identificar cuando llegan.

   Ahora, si llegase y no sabes apreciarlo. Si llegase y no pagases sus gentilezas con dulzura, entonces, la que no se lo merece eres TU.  

   Estoy contenta de haber visto este video.

domingo, 26 de junio de 2016

Güeli canta el tango como ninguna



Güeli llega a mí con un libro y me lo entrega.
M: ¿Si?
Güeli: Me lo regalaste tú.
M: Si. (Lo cojo y miro que dice que costaba 3,500 pesetas) Esto es viejo.
Güeli: Es uno de mis libros favoritos. ¡Gracias!
M: Ya me las habías dado. ¿Recuerdas?
Güeli: Si. Pero te lo muestro, pq cuando yo muera quiero que lo guardes de recuerdo. Si abres la primera página verás un mensaje para ti.

Abro la primera página. Las letras se deshacían ante mis ojos nublados. En sílabas rotas le di las gracias y se lo entregué. Intenté controlarme, no quería que me viese así, ni que supiera que en mis pesadillas ese momento ocurría a menudo. No quiero que, llegado el momento, ella sienta angustia al partir. Esperé hasta marcharme, porque no pude controlarlo más, en el auto lloré amargamente. Ella sin querer me había transportado al enfrentamiento hipotético de uno de mis más grandes miedos. Y para colmo era la primera vez que me hablaba acerca de un suceso posterior a su muerte. 

No sé qué sería de mi vida sin ella.  

Mi abuela es mi Güeli, mi madre, mi amiga... Yo soy, para bien o para mal, como soy, gracias a ella. Su pasión por la historia, los libros, el conocimiento. Su desmedido amor hacia nosotras. El tiempo que invertía en conversar sobre temas de jovencita, que nadie quería escuchar.  Cuando se sentaba a revisar mis libretas (como lo odiaba) a ver si tenía tarea. 

Su historia, la he escuchado miles de veces, y aun no me canso de oírla. No sé de qué se llenará el aire cuando ya no escuche la pausada cadencia de su voz hablándome de: su vida de casa en casa, su juventud como estudiante becada, un doctorado incompleto por sentimientos machistas tradicionales, sus experiencias espirituales cristianas, su vida como madre y esposa hasta el final y la nota curiosa de un amor que jamás pudo ser, pero siempre existió.

Todos los consejos los escuché de ella. Pero el más importante era el típico: ¡Cuidado con lo que desees! ¡Que muchas veces la escuché decirlo cuando le repetía que yo quería una vida fuera de lo común, que quería una viva romántica intensa y fuera de lo normal! Pero, que se le va a hacer... odio lo tradicional, y ella también. Cuando me lo decía seguro se miraba en mi espejo.

Ahora, solo puedo pensar en los meses luego de la muerte de mi abuelo. Casi puedo escuchar el piano y la guitarra.  Pasábamos las horas escuchando viejos tangos de Gardel, del Carril, Goyeneche y Lamarque. Noches largas, por meses enteros. Solas, mi abuela y yo.  A pesar de la tristeza, es imposible no admitir que fueron hermosos momentos. Esos momentos tuvieron tanto impacto en mí, que ninguna invitación a la salir podía extenderse hasta tarde, porque luego tenía una cita con mi Güeli. 

No sé, ella tiene la habilidad de ennoblecer lo ordinario. Y ahora, con lo sucedido, sé que el día que ella muera, yo sufriré un infarto al miocardio, y una parte de mi corazón perecerá con ella.